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Marcha de profesores – Hasta que la dignidad se haga costumbre

Marcha profesores

“Apaga la tele” le dije a un amigo, después de que envió un video por WhatsApp en el que aparece un encapuchado quemándose con combustible de su propia molotov. “Si eso es todo lo que ves de la marcha, entonces no ves nada. Apaga la tele”. El video existe, es real y sucedió hoy en la alameda. La contraparte podría enviar un video también real y de hoy en la alameda, que muestra a Joe Vasconcellos tocando pacíficamente en un escenario, y de fondo carabineros lanzando lacrimógenas y el agua del guanaco sin mediar provocación. Ambos incidentes posteriores a la marcha de los profesores. En ambos casos, los árboles no nos dejan ver el bosque.

Muchos profesores y profesoras en Chile están en paro. Los dirigentes cifran la adhesión en 80 porciento, el gobierno en 22 porciento. ¿Es realmente importante el porcentaje de adhesión? Seguimos sin ver el bosque.

Hoy, decenas de miles de personas marcharon en el marco de la movilización nacional a la que llamaron los profesores. Yo fui uno de ellos. Soy profesor y no estoy en paro, sin embargo por primera vez desde 2014 mi trabajo me entrega las facilidades de manejar mis horarios, por lo que a las 8 am estaba en el aula, y a las 10:30 estaba en Plaza Italia. Recogí una bandera del colegio de profesores (sí, estoy colegiado, me sentí con el derecho a usarla, no me juzgue usted lector) y marché solo entre muchos colectivos de profesores, de Santiago y regiones. Batuco, Putaendo, Los Ríos, Aconcagua, Til Til, Lota. Entre batucadas, cientos de lienzos y pancartas, vendedores de chaya, bebidas, hamburguesas veganas y limones. Abuelitos con sus nietos, padres y madres con sus hijos, profesores con sus estudiantes, niños y niñas pequeñas, adolescentes con uniforme escolar. Profesores jubilados, en ejercicio y en formación. Un montón de patipelados, apelando al lenguaje contingente.

“Estamos dispuestos a dialogar, ahora depende del gobierno” dijo Mario Aguilar, desde lo alto de un escenario amplio y lleno de dirigentes. Sí, porque los movimientos sociales tienen sus propias elites, ellos que miraban desde arriba del escenario, a nosotros, los que estábamos abajo y habíamos caminado detrás de ellos por seis estaciones de metro. Los secundarios, la CONFECH, FENATED, no + afp, todos representados. Yo, uno más, escuchando atento y aplaudiendo a ratos. Tomando fotos, publicando en mis redes sociales con esa incontrolable necesidad de generar endorfina con cada like recibido. No sabía que Joe Vasconcellos tocaría posterior a los discursos, así que me fui pronto. Tuve suerte.

En mis grupos de whatsapp no tuvo mucho revuelo la marcha de hoy. En mi familia y amistades hay muchos profesores, pocos de ellos están en paro. Tuve una reacción de mi hermana – también profesora – felicitándome por ir a la marcha. Como la gran mayoría, como la tele, se quedó en los árboles.

¿Y cuál sería el bosque?

Muchos profesores y profesoras de Chile llevan una semana en paro, exigiendo respuesta a un petitorio tan amplio como ignorado. Hay colegios y comunas en paro desde hace meses. Deuda histórica, bonos de incentivo al retiro impagos, agobio laboral, mención a las profesoras diferenciales, igualdad de condiciones a las educadoras de párvulos. Sueldos dignos de un profesional.

Chile le debe mucho a sus profesores y profesoras. Pero por sobre todo, les debe notoriedad. Les debe la importancia y el protagonismo que hoy tuvieron. Hoy, miles de profesores marcharon en orden, pacíficamente, presentes y conscientes y no merecen que los titulares, la atención ni las conversaciones de pasillo –o de WhatsApp – se los lleven incidentes aislados. Hasta que la dignidad se haga costumbre.

RDH